
Sí, soy de esas que disfruta con el pop chicle de Belanova, o el pop popi de Pauline en la playa, que ya de paso me recuerda a Eric Rohmer, ya que el nombrecito de marras es uno de los films del director francés, y en el que aparecía una de las musas del cine galo contemporáneo: Arielle Dombasle.
Aquí os dejo un otro instante de esos en que el amor es más imaginado que real:
Nueva York empezó a gustarme por su chispeante y aventurera sensación nocturna, y por la satisfacción que presta a la mirada humana su constante revoloteo de hombres, mujers y máquinas. Gustaba de pasear por la Quinta Avenida y elegir románticas mujeres de entre la multitud; imaginar que dentro de breves minutos, irrumpiría en su vida sin que nadie lo supiera ni lo desaprobara. A veces las seguía, con el pensamiento, a sus pisos situados en esquinas de ocultas callejas, desde donde se volvían, sonriéndome, antes de desaparecer en la cálida oscuridad. En el encantador crepúsculo metropolitano sentía a veces una obsesionante soledad y la sentía también en otros pobres empleadillos que pasaban el rato frente a los escaparates, esperando la hora de una solitaria cna en un restaurante;empleadillos ociosos en el crespúsculo, que desperdiciaban los más conmovedores instantes de la noche y de la vida.
(El Gran Gatsby, F. Scott Fitzgerald)
hola....
ResponderEliminarúltimamente no actualizamos eh?.... ya haces como yo...jeje
b7
Estoy sin ordenador, soy la homeless del PC. Pronto...ya verás.
ResponderEliminarVienes este week-end?
besote guapo
maite