Bella y nada pretenciosa, para un Proust del siglo XXI, ¿os imagináis?
No sé que tienen este tipo de construcciones que me gustan tanto. Ahora estoy loca con ir a La Consolación. De momento no digo nada más. En otro post colgaré una foto y hablaré de ese lugar perdido en el Matarraña. Un lugar para soñar en abstracto asomándose a la realidad de un paisaje. Para encontrar maravillas muchas veces no hace falta irse muy lejos. Ya lo veréis!!
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