
Entonces hoy diré que tengo el alma ronsariana, que queda un poco ortopédico, pero debido a una casualidad de esas bonitas, hoy me debo a Ronsard. El otro día compré en un mercadillo de flores un ramito de "siemprevivas" y casualmente, revisando algunos poemas de Ronsard he dado con esta maravilla. Espero que os guste y que no os contagie, bueno sí, un poco, un estado que en mi es crónico.
Siempreviva
Para que así de siglo en siglo sobreviva
la perfecta amistad que Ronsard te profesa,
la razón ofuscada por tu pura belleza
y en tus brazos gemelos la libertad cautiva;
para que sepa el mundo que estaba siempre viva
tu imagen en mi sangre y en mi memoria impresa
que mi alma rendida sólo de ti está presa,
hoy te envío mi amor con esta Siempreviva.
Ella perdurará largo tiempo fragante .
Te haré, después de muerta, vivir perpetuamente,
tanto puede el empeño de un servidor amante
que al honrarte pretende honrar la virtud suma.
Tu nombre, como Laura, vivirá eternamente,
al menos los que vivan los libros y la pluma.
Emotiva entrada, Miette! Y hablando de Laura, hay cuatro generaciones de ella en mi familia. Y la segunda, mamá, es además, poetisa... Bisous! :-)
ResponderEliminarMuy hermosa, Miette. Gracias.
ResponderEliminarMe alegro que os haya gustado, a veces no es fácil conectar con la poesía y menos del siglo XVI.
ResponderEliminarGracias a ti Joe, siempre me alegra tenerte por aquí.