
Sin embargo, desde la mañana en que tuve la suerte de conocerte hasta esta triste hora, no he tenido un solo pensamiento ni un solo sentimiento que no haya sido de adoración, de admiración, de agradecimiento, de infinita ternura por tu alma.
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Una pareja tan incongruente como un atleta olímpico y una cantante de ópera que ha perdido su voz. ¡Cómo nos ama la soledad, a tí y a mí! Nos ama en nuestra obstinación a buscar el enfrentamiento con aquellos que no nos aman. Pero yo no amo la tragedia. ¿Sabías eso? Yo no amo la tragedia. Yo solo amo la humanidad.
(La palabra amor, René de Ceccatty)
Cómo ama la tragedia, como ama el placer... sin voz como debe soñar una cantante de ópera en ausencias...
ResponderEliminarBellas palabras todas como tus miguitas...
Gracias J, mientras pueda dejaré como pulgarcito pequeñas miguitas por el camino de este blog...Que bueno que te gustan, muchas gracias!!
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