Durante todo el tiempo que dure nuestra historia, durante un año y medio, hablaremos de este modo, nunca hablaremos de nosotros. Desde los primeros días, sabemos que un futuro en común no es proyectable, de modo que nunca hablaremos de nosotros, mantendremos conversaciones como periodísticas y de igual calibre.
Le digo que su estancia en Francia ha sido fatal para él. Está de acuerdo. Dice que en París lo compró todo, sus mujeres, sus conocimientos, sus ideas. Tiene doce años más que yo y eso le da miedo. Atiendo a cómo habla, a cómo se equivoca, también a cómo me ama, en una especie de teatralidad a la vez consabida y sincera. Le digo que le presentaré a mi familia, quiere huir y me río.
No puede experimentar sus sentimientos sino a través de la parodia. Descubro que no tiene energía para amarme en contar de su padre, para cogerme y llevársela. Con frecuencia llora porque no encuentra fuerzas para amar más allá del miedo. Su heroísmo soy y, su servidumbre es el dinero de su padre.
(El amante, Marguerite Duras)
