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miércoles, 19 de septiembre de 2012

La hora del té..

Estas delicias gastronómicas me hacen pensar en la literatura de Proust, no puedo evitarlo. En el placer, en la vida y en el amor, y en todas las sensaciones que evoca de forma magistral:
 
Entonces me acordé: todos los días, cuando estaba vestido, bajaba a la habitación del abuelo que acaba de despertarse y tomaba su té. Mojaba un bizcocho y me lo daba a comer. Y cuando hubieron pasado aquellos veranos, la sensación del bizcocho reblandecido en el té fue uno de los refugios en donde habían ido acurrucarse las horas muertas.

jueves, 23 de febrero de 2012

Los placeres y los días...

 Si alguien sabía de placeres ése era Marcel Proust..Sólo hay que ver la buena pinta que tienen les madeleines de Commercy y que él mismo se encargó de inmortalizar en sus escritos. Os dejo con un fragmento de Los placeres y los días, donde derrocha su característica delicadeza en la descripción:

Como la naturaleza, la inteligencia tiene sus espectáculos. Nunca las auroras, nunca los claros de luna que me han hecho delirar tan a menudo hasta las lágrimas, han sobrepasado para mí en apasionada ternura ese amplio incendio melancólico que durante los paseos del final del día, matiza tantas aguas en nuestra alma, que el sol cuando se pone, hace brillar en el mar. Entonces precipitamos nuestros pasos en la noche. Más que un jinete al que aturde y embriaga la velocidad creciente de un animal adorado, nos entregamos temblando de confianza y alegría a los pensamientos tumultuosos a los que, cuanto más los poseemos y los dirigimos, sentimos pertenecer cada vez más irresistiblemente. Es con emoción afectuosa que recordaremos el campo oscuro y saludaremos las encinas llenas de noche, como el campo solemne, como los testigos épicos del impulso que nos arrastra y que nos embriaga. Elevando los ojos al cielo, no podemos reconocer sin exaltación, en el intervalo de las nubes aún conmovidas por la despedida del sol, el reflejo misterioso de nuestros pensamientos: nos hundimos cada vez más rápido en el campo, y el perro que nos sigue, el caballo que nos lleva o el amigo que se ha callado, más aún, cuando a veces no hay ningún ser viviente a nuestro lado, la flor de nuestra solapa o el bastón que revolotea alegremente en nuestras manos febriles, reciben en miradas y en lágrimas el tributo melancólico de nuestro delirio.
(Los placeres y los días, Proust)

domingo, 12 de febrero de 2012

Glamour dominical...

Será que se acerca el lunes, y me niego a que me devore el hastío dominical. Será que para combatir el frío y la proximidad del inicio de la semana no se me ocurre mejor nada mejor que la lectura y una buena manta, o el abrigo si se sale de casa. O, como diría Odette: Frecuentando sólo los sitios chic.
Y si Swann le preguntaba lo que quería decir con eso, le respondía con cierto desdén:
-Pues los lugares chic, diante.¡Si a tu edad todavía hay que enseñarte lo que son los lugares chic! ¿qué sé yo?, por ejemplo, los domingos por la mañana, la avenida de la Emperatriz, a las cinco el paseo del Lago, los jueves el Eden Théâtre, los viernes el Hipódromo, los bailes....
(Un amor de Swann, Marcel Proust)

No sé qué tienen los domingos que sacan mi lado mundano.

martes, 6 de septiembre de 2011

Con o sin magdalena..

El amor descrito por Proust resulta siempre tan dulce y delicado como una de las pequeñas madeleines de Commercy:

"Es ella", como si, de repente, alguien nos mostrara exteriorizada ante nosotros una de nuestras enfermedades  y viéramos que no tiene ningún parecido con nuestro sufrimiento. "Ella" e intentaba preguntarse qué era eso de ella, pues el amor y la muerte tienen como punto común, más que esos puntos tan vagos de los que se suele hablar siempre, el de inducirnos a indagar más profundamente en el misterio de la personalidad, ante el temor de que su realidad se nos escape. Y aquella enfermedad que era el amor de Swann se había multiplicado tanto, estaba tan íntimamente enlazada a todas las costumbres de Swann, a todos sus actos, a su salud, a su sueño, a su vida, incluso a lo que deseaba para después de su muerte, que había acabado por formar un todo con él, hasta el punto que no era posible arrancársela sin destruirlo casi por completo: como se dice en cirugía, su amor ya no era operable.
(Un amor de Swann, Proust)

La Fée aux Miettes

Mi foto
Zaragoza, España
Adoro a Colette, L.Durrell, Baudelaire, R.Queneau, Boris Vian, Joyce Mansour. Los escritores y diseñadores japoneses. El cine de J.L.Godard y de Wong Kar Wai. Le Quartier Le Marais à Paris. Anna Karina. Las fotos de Mª Angeles Cuartero. Angel Schelesser y más...