jueves, 31 de marzo de 2011

Prestos al romance..

Y tras vanagloriarme de este modo de mi tolerancia, he de admitir que tiene un límite. La conducta puede estar cimentada en la dura piedra o en el pantano húmedo, pero pasado cierto punto me tiene sin cuidado en qué se funde. Cuando regresé del Este en el otoño sentí deseos de que el mundo estuviera de uniforme y con una especie de eterna vigilancia moral; no quería mas excursiones desenfrenadas con atisbos privilegiados al corazón humano. Sólo Gatsby, el hombre que presta su nombre a este libro, Gatsby, el hombre que representaba cuanto he desdeñado desde siempre, estuvo eximido de mi reacción. Si por personalidad - se entiende una serie ininterrumpida de gestos exitosos, entonces había algo fabuloso en él, una sensibilidad a flor de piel hacia las promesas de la vida, como si estuviera vinculado a uno de aquellos intrincados aparatos que registran terremotos a diez mil millas de distancia. Esta sensibilidad nada tiene que ver con la amorfa capacidad de impresionarse que adquiere categoría bajo el nombre de “temperamento creativo era, más bien, una extraordinaria disponibilidad para la esperanza, una presteza para el romance que jamás he encontrado en nadie y que probablemente no vuelva a hallar jamás. No.... Gatsby resultó bien al final; fue más bien aquello que lo devoró, esa basura hedionda que flotaba en la estela de sus sueños, lo que mató por un tiempo mi interés por las congojas intempestivas y las efímeras dichas de los hombres.

(El gran Gatsby, Scott Fitzgerald)

martes, 29 de marzo de 2011

Cerca de ti...

La idea peregrina era ir al hipódromo. Quiero ir a Longchamps-me dijo como si nada. El vértigo es lo más hermoso que he conocido-continuó- En ese momento sus ojos eran un bóveda de amor. A ratos buscaban la libertad, quizá por eso quería ver las carreras. El movimiento de los caballos como flecos de sal.

Apostaremos por Fénix, está hecho de una volutad hipnótica-sentenció-Sus afirmaciones eran como enormes piedras que tenía que desplazar. En esos momentos se volvía una mujer sombría. Un subproducto de mi imaginación. Y de ahí nacía nuestra complicidad dramática. Vagar por el Sena, soñar torpemente...Aún guardo el papel donde le escribí esas líneas llenas de devoción y sueños transparentes. Dárselo siempre fue un desafío....Aún lo guardo como una nube arrodillada.

domingo, 27 de marzo de 2011

Parecida al viento y a las calles...

Levanté la cámara, fingí estudiar un enfoque que no los incluía y me quedé al acecho, seguro de que atraparía por fin el gesto revelador, la expresión que todo lo resume, la vida que el movimiento acompasa pero que una imagen rígida destruye al seccionar el tiempo, si no elegimos la imperceptible fracción esencial. No tuve que esperar mucho. La mujer avanzaba en su tarea de maniatar suavemente al chico, de quitarle fibra a fibra sus últimos restos de libertad, en una lentísima tortura deliciosa. Imaginé los finales posibles (ahora asoma una pequeña nube espumosa, casi sola en el cielo), preví la llegada a casa (un piso probablemente, que ella saturaría de almohadones y de gatos) y sospeché el azoramiento del chico y su decisión desesperada de disimularlo y de dejarse llevar fingiendo que nada le era nuevo.

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Michel es culpable de literatura, de fabricaciones irreales. Nada le gusta más que imaginar excepciones irreales. Nada le gusta más que imaginar excepciones, individuos fuera de la especie, monstruos no siempre repugnantes. Pero esa mujer invitaba a la invención, dando quizá las claves suficientes para acertar con la verdad. Antes de que se fuera, y ahora que llenaría mi recuerdo durante muchos días, porque soy propenso a la rumia, decidí no perder un momento más.

(Las babas el diablo, Julio Cortázar)

sábado, 26 de marzo de 2011

La besó sin abrir los ojos...

Chloé, acurrucada en un rincón del coche, se mordía los puños. Sus lustrosos cabellos le caían sobre el rostro y el gorro de piel se le estaba escurriendo. Lloraba con todas sus fuerzas, como un bebé, pero sin hacer ruido.
-Perdóname, Chloé-dijo Colin-Soy un monstruo.
Se aproximó a ella y la atrajo hacia sí. Le besaba los pobres ojos asustados y sentía latir su corazón en el pecho a golpes sordos y lentos.
-Vamos a curarte-dijo-Lo que yo quería decir es que no podía suceder nada peor que verte enferma, cualquiera que sea la enfermedad...
-Tengo miedo...-dijo Chloé-Seguro que van a operarme.
-No-dijo Colin-Te curarás antes.
-Pero, ¿qué tiene?-repitió Nicolás-¿Puedo hacer algo yo?
También él parecía sentirse muy desgraciado. Se había quebrantado mucho su aplomo ordinario.
-Cálmate Chloé, cariño-dijo Nicolás.
-Ese nenúfar-dijo Colin- ¿Dónde habrá podido cogerlo?
-¡Tiene un nenúfar?-preguntó Nicolás, incrédulo.
(La espuma de los días, Boris Vian)

jueves, 24 de marzo de 2011

Los dioses abandonan a...

No pondré a la ya mítica Taylor caracterizada de Cleopatra pero si los versos de Cavafis que tanto me han gustado siempre y que dieron nombre a la novela de Terenci Moix.

Cuando de repente, a medianoche, se escuche pasar una comparsa invisible con músicas maravillosas, con vocerío -tu suerte que ya declina, tus obras que fracasaron, los planes de tu vida que resultaron todos ilusiones, no llores inútilmente. Como preparado desde tiempo atrás, como valiente, di adiós a Alejandría que se aleja.Sobre todo no te engañes, no digas que fue un sueño, que se engañó tu oído:no aceptes tales vanas esperanzas. Como preparado desde tiempo atrás, como valiente, como te corresponde a ti que de tal ciudad fuiste digno, acércate resueltamente a la ventana, y escucha con emoción, mas nocon los ruegos y lamentos de los cobardes,como último placer los sones, los maravillosos instrumentos del cortejo misterioso, y dile adiós, a la Alejandría que pierdes.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Con luto o sin él...

Dice Vauvenargues que en los jardines públicos hay paseos frecuentados principalmente por la ambición venida a menos, por los inventores desgraciados, por las glorias abortadas, por los corazones rotos, por todas esas almas temblorosas y cerradas en que rugen aún los últimos suspiros de una tempestad, que se retiran de la insolente mirada de los satisfechos y de los ociosos. En estos refugios umbríos se dan cita los mutilados por la vida.
A esos lugares, sobre todo, gustan el poeta y el filósofo de dirigir sus ávidas suposiciones. Pasto cierto hay en ellos. Porque si algún paraje desdeñan visitar es, sobre todo, como dejé entrever hace un instante, la alegría de los ricos. Tal agitación en el vacío nada tiene que les atraiga. Contrariamente, siéntense de manera irresistible arrastrados hacia todo lo débil, arruinado, huérfano.
("Las Viudas", Pequeños poemas en prosa, Baudelaire)

martes, 22 de marzo de 2011

Entre el sueño y el deseo...

Esta vez, el deseo tropezaba con una superficie sensible y la fogosa respuesta de Germaine la convertía en la imagen misma de Jacques, al igual que la pantalla libera el film, el cual, si no se topara con este obstáculo, no desplegaría más que un haz luminoso. Jacques se veía en ese deseo y, por vez primera, el encuentro consigo mismo le turbaba. Se amaba en Germaine, perdía conciencia del personaje que proyectó a continuación sin procurar alcanzar su ideal.
El sueño posee su universo, su geografía, su geometría, su calendario propio. Puede suceder que nos transporte a una época anterior al diluvio. Entonces, volvemos a descubrir una misteriosa ciencia del mar. Nadamos, y creemos que volamos sin esfuerzo.
(La gran separación, Jean Cocteau)

La Fée aux Miettes

Mi foto
Zaragoza, España
Adoro a Colette, L.Durrell, Baudelaire, R.Queneau, Boris Vian, Joyce Mansour. Los escritores y diseñadores japoneses. El cine de J.L.Godard y de Wong Kar Wai. Le Quartier Le Marais à Paris. Anna Karina. Las fotos de Mª Angeles Cuartero. Angel Schelesser y más...