Explorador del yo inescrutable, me paseo en palanquín; los pájaros azules son mis amigos, los anillos de mis dedos mi alimento.
Tengo el presente por compañero, y por guía las horas distantes...Mi mujer es la tercera maravilla de un harén en forma de estrella.
A los que me conducen se los llama olvido, cantan una canción del color del agua, que penetra en mi corazón ávido por una sensitiva puerta de oro.
Mis perros, Caricia y Mentira, no se apartan de mi lado; llevo una echarpe rosada resto de amores incestuosos. Y emprendo el camino fácil, igual que todos los caminos, que abandonan los once dolores y se aproxima al Fin.
("Oasis", Thalassa dans le désert, Francis Picabia)

