Siento la náusea física de la humanidad vulgar, que es, además la única que hay. Y me obstino, a veces, en profundizar esa náusea, como se puede provocar un vómito para aliviarse del deseo de vomitar.
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Palabras ociosas, perdidas, metáforas sueltas, que sea una vaga angustia encadena a sombras....Vestigios de mejores horas, vividas no sé dónde en alamedas....Lámpara apagada cuyo oro brilla en la oscuridad por la memoria de la extinguida luz....Palabras dadas, no al viento, sino al suelo, dejadas ir por los dedos sin avaricia, como hojas secas que en ellos hubiesen caído de un árbol invisiblemente infinito...Nostalgia de los estanques de las quintas ajenas...Ternura de lo nunca sucedido...
(Libro del desasosiego, Pessoa)

