Romy, qué bien luce en el zenit de su juventud, rodeada de glamour en el Festival de Cannes,en 1963. Su vida bien podía haber sido un guión de cine. Amó y sufrió casi a partes iguales, dolor que vino de la pérdida de sus seres más cercanos y queridos, como su hijo David y su ex-marido Harry. Una de esas historias que ponen los pelos de punta, como la de Isadora Duncan.
Su historia de amor con Alain Delon fue de lo más sonado de la prensa rosa de la época. Los dos guapos del cine francés nos dejaron una Inolvidable historia, ideal para los amantes de las historias de amor tremendas.
Murió en París en 1982, ciudad que amaba y que fue morada final.
Qué difícil es hacerse a la idea de semejante desgaste emocional ¿verdad? Al final, el halo de glamour no refleja necesariamente la vida de los personajes.
Ella decía: "Siempre me lo juego todo, llevo las cosas hasta las ultimas consecuencias. Me entrego y amo con todo mi corazón."
"En París soy la mujer más feliz del mundo. No existe una ciudad como ésta para vivir la vida".
