Porque la felicidad, a veces, sólo consite en pequeños momentos....
-En pedazos, por momentos. Cuando uno es chico espera la gran felicidad, alguna felicidad enorme y absoluta. Y a la espera de ese fenómeno se dejan pasar o no se aprecian las pequeñas felicidades, las únicas que existen. Es como....
Se calló, sin embargo. Al rato continuó:
-Imagínese un mendigo que desdeña limosnas por el camino, porque le han dado el dato de un formidable tesoro. Un tesoro inexistente.
Volvió a sumirse en sus pensamientos.
-Parecen fruslerías: una conversación apacible con un amigo. A lo mejor esas gaviotas que vuelan en círculos. Este cielo. La cerveza que tomamos.
Se movió.
-Se me ha dormido una pierna. Es como si a uno le inyectaran soda.
Se bajó y luego agregó:
-A veces pienso que esas pequeñas felicidades existen precisamente porque son pequeñas. Como esa gente insignificante que pasa inadvertida.
(Sobre héroes y tumbas, Ernesto Sabato)


