Mi sonrisa oscila en un magnífico incendio. En otro tiempo vivía de puñados de miseria y clavos. Sobre un suelo frío he aprendido a caminar, y ya no huyo de los espejos.
Nudos de oruga en la inmensidad de la nada.
Entonces siento, Harry, que he dado mi alma entera a un ser que la trata como a una flor que se pone en el ojal, como un adorno que seduce su vanidad, como el ornato de un día de verano.
El hada de las miguitas es un blog para gente con estilo y amante de la cultura.