Qué bonita imagen, una abuelita Colette junto a una jovencísima Audrey. Ambas soprendentes, cada una a su manera. Lo que poca gente sabe es que Colette fue mucho más que una escritora. Imaginativa vital sus inquietudes llegaron hasta la creación de un instituto de belleza, donde se inició en el negocio de la cosmética. Precursora de un feminismo de vanguardia pero también de un hedonismo apasionado dio lugar a una literatura de los sentidos. De su padre heredó el gusto por el vino y la gastronomía, gusto que se refleja en su obra. Pero también la búsqueda del término exacto, de las sonoridades, de la mirada...en definitiva, su literatura es un canto a la belleza y la sensualidad.
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