Para paliar un poco este calor os dejo con esta foto fresquita del fotógrafo francés Mathieu Cassimiri. Como texto os dejo unos poemas de un poeta, también francés, que me encanta Paul Éluard. Un incombustible cuya poesía me sigue dando grandes ratos. El primer poema tiene ese humor que le da el puntito surrealista. Y el otro es la belleza al más puro estilo Éluard. Todas mis amiguitas son jibosas;
Ellas aman a su madre.
Todos mis animales son obligatorios,
tienen patas de mueble
y manos de ventana.
El viento se deforma
necesita un traje de medida,
desmesurado.
He aquí por qué
Digo la verdad si decirla.
Tú la única y escucho las hiebas de tu risa
A ti te arrebata tu cabeza
Y desde lo alto de los peligros de muerte
Bajo los globos enmarañados por la lluvia de los valles
Bajo la pesada luz bajo el cielo de tierra
Tú engendras la caída
Los pájaros ya no son refugio suficiente
Ni la pereza ni la fatiga
El recuerdo de los bosques y de los arroyos frágiles
En la mañana de los caprichos
En la mañana de las caricias visibles
En la clara mañana de la ausencia la caída.